Ruta turística de la Plaza Santa Catalina a la Plaza del Romea

30 nov. 2015

Se acerca un puente de los buenos por el horizonte murciano y he pensado que sería una buena opción preparar una nueva rutica por el centro de Murcia. Estos días nos brindan la oportunidad de salir a pasear por Murcia y descubrir rincones que no conocíamos, lugares en los que con las prisas del día a día no nos fijamos o detalles que se nos habían olvidado que existían. Además si alguien viene de visita a Murcia es una ruta que también le puede ser útil para descubrirla.

Con esta ruta nos vamos a adentrar por dos de los barrios más antiguos de la ciudad, el Barrio de Santa María y el Barrio de San Bartolomé. Dos barrios que rezuman historia por cada uno de sus rincones, llenos de callejuelas, llenos de tiendas que nos vendrán bien para empezar a pensar en las navidades, incluso llenos de bares y cafeterías por si nos apetece sentarnos un ratito a descansar y reponer fuerzas.

No me voy a enrollar mucho que viene una entrada larga con muchos detalles que espero que os guste y os sea muy útil para disfrutar un ratito de la Murcia más antigua.

Arrancamos nuestra ruta en la Plaza Santa Catalina. Estos días son muy especiales para la plaza. El 8 de diciembre se celebra el día de la Inmaculada Concepción, patrona y protectora de España desde 1644, y en Murcia es tradición visitar el monumento a la Inmaculada que preside la plaza para depositar flores a sus pies. Así que si os dais una vuelta este fin de semana os encontraréis la plaza llena de grandes cestos de flores.



Nos ponemos en marcha y nos dirigimos por la calle Santa Catalina hacia la Plaza de San Bartolomé. Una plaza situada en el corazón de uno de los barrio más antiguos de Murcia, el Barrio de San Bartolomé.

En la plaza nos encontramos con varios elementos dignos de mención:

Lo primero que vemos al entrar a la plaza por la calle Santa Catalina es la Iglesia de San Bartolomé. El solar que ocupa la iglesia tiene mucha historia, en el siglo XI lo ocupaba una antigua mezquita y posiblemente un cementerio musulmán, después se empezó la construcción de la iglesia pasando por distintos estilos artísticos hasta que a finales del siglo XVIII comienza su construcción definitiva. Para ello se tira previamente el edificio del siglo XVII, excepto la portada lateral, y se inicia el 24 de agosto de 1767 la obra actual. La iglesia se termina a finales del siglo XIX.


El estilo inicial del templo es neoclásico. Cuando el arquitecto Justo Millán se hace cargo de la obra en 1887 continúa con la construcción según el estilo preestablecido pero se permite el capricho de diseñar la fachada al más puro estilo ecléctico. En su interior se conservan esculturas de Francisco Salzillo y Juan González Moreno.


A la izquierda de la iglesia contemplamos un árbol enorme y muy curioso, es un Ombú (Phytolacca dioica). Este árbol de unos 25 años de edad es originario de Argentina, Uruguay y sur de Brasil, y su nombre en Guaraní significa sombra o bulto oscuro.


A la derecha de la iglesia observamos la escultura del dios Mercurio. Una obra que el escultor murciano Antonio Campillo realizó para la Feria Internacional de la Conserva y Alimentación que estuvo en la Fica hasta mediados de los años 70 y que la Cámara de Comercio de Murcia cedió al Ayuntamiento para en 2007.


Para terminar nuestro recorrido por la plaza detenemos nuestra mirada frente a la Casa de Andrés de Almansa, el que fuera Colegio de las Luisas es la actual sede de la Cámara de Comercio de Murcia. El edificio es obra de Pedro Cerdán, fue construido entre 1906 y 1908. Sus dos fachadas modernistas están decoradas con cerámicas vidriadas. En 1993 la Cámara de Comercio reforma el interior para establecer su sede allí.


Dejamos la plaza atrás y seguimos nuestra ruta caminando por calle Sociedad, una calle que se llama así porque en ella se encontraba desde 1777 la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Una calle como muchas de este recorrido de hoy llenas de tiendas y de pequeños comercios que bien merecen una visita.

La calle Sociedad desemboca en la Plaza Puxmarina. Una plaza y a continuación una calle que deben su nombre a una noble familia asentada en la ciudad desde 1350 y que poseyó numerosas propiedades en la huerta y en la ciudad, la familia Puxmarín.


Desde la plaza Puxmarina atravesando la calle Zarandona llegamos a la Plaza del Cardenal Belluga. ¿Qué decir de esta plaza que no se haya dicho ya? Buque insigne de Murcia, la plaza Belluga es una de las más representativas, tradicionales y por supuesto es un punto de encuentro de murcianos y turistas.

Una plaza peatonal en la que descubrimos algunos de los edificios más carismáticos de Murcia:

El edificio principal de la plaza no es otro que la Catedral de Santa María. Lo primero que vemos al entrar en la plaza es el famoso imafronte de Jaime Bort, obra maestra del barroco español.


Otro edificio digno de reseñar es el Palacio Episcopal, de elementos arquitectónicos muy singulares es una obra cumbre del siglo XVIII. En la plaza podemos contemplar su fachada principal construida con claras influencias del último manierismo italiano, por lo que se le relaciona con los palacios romanos.

Justo a la derecha de la puerta principal del Palacio Episcopal se encuentra la Capilla del Apóstol Santiago. La capilla de estilo rococó está integrada en el Palacio. Si no la conocíais estad atentos al blog porque próximamente tendremos una entrada para descubrir toda la historia de esta capilla.


En el lado norte de la plaza, el único que no cuenta con edificios monumentales sino con viviendas privadas, se encuentra un conjunto de construcciones de finales del siglo XIX y principios del XX de estilo ecléctico y modernista. Uno de los más destacados es el edificio neobarroco diseñado por el arquitecto Joaquín Dicenta en la década de 1920.

Y para terminar nuestro recorrido por la plaza tenemos un edificio odiado y amado a partes iguales, el edificio anexo del Ayuntamiento diseñado por Rafael Moneo y conocido por todos los murcianos como el Moneo. Un proyecto inspirado en el teatro romano de Sabratha de Libia que el arquitecto pretendía que armonizara con el resto de edificios de la plaza.


Salimos de la plaza por la calle Escultor Salzillo, la calle de los Soportales, para llegar a la Plaza Hernández Amores, más conocida como Plaza de la Cruz. Recibe este nombre, de la Cruz, por la gran cruz de piedra que señalaba el lugar exacto donde estuvo el altar mayor de la primitiva iglesia que existía antes de que se construyera la Catedral.


La gran cruz de piedra que nos encontramos actualmente en la plaza no es la original, las diversas remodelaciones de la plaza hicieron que la cruz ya no marcara el sitio exacto del altar de la primitiva iglesia aunque sí recordara esta antigua tradición.


Desde la plaza continuamos nuestro camino por una de las calles más transitadas de Murcia, la calle Trapería. Una calle que cruza el casco antiguo de norte a sur uniendo la Plaza de la Cruz con la Plaza de Santo Domingo.

En mitad de la Trapería se encuentra el Real Casino de Murcia. Un edificio emblemático que bien merece una visita.


Seguimos caminando hasta llegar a las Cuatro Esquinas y ahí giramos a la izquierda para continuar por la calle Platería hasta llegar al Kilómetro 0 de Murcia. Aquí giramos a la derecha hacia la calle Jabonerías.


Toda esta zona es un entramado de calles estrechas con mucha historia, calles en la actualidad llenas de tiendas, de pequeños comercios, calles peatonales que invitan al paseo...

Y así paseando, llegamos hasta nuestro destino final, la Plaza del Romea. En la plaza nos encontramos con el magnífico Teatro Romea, que toma su nombre del actor Julián Romea. Un teatro inaugurado por la Reina Isabel II en 1862 y que tiene desde hace años una maldición que ya os contaré.


Una plaza llena de historias, de edificios singulares y de muchas anécdotas y curiosidades que me guardo para otro día porque la Plaza del Romea se merece una entrada dedicada en exclusiva para ella solita.


Hemos llegado al final de la entrada de hoy, muchas cosas se han quedado en el tintero. Os recomiendo no perderos la entrada del lunes que viene si os habéis quedado con ganas de conocer más historias de nuestras calles. Estás calles del centro de Murcia esconden muchos secretos que merecen la pena ser descubiertos... y hasta aquí puedo leer.



Muchas gracias por estar ahí y por supuesto nos vemos por Murcia.

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2 comentarios:

  1. De memoria me conozco el recorrido, y al Moneo creo que también le llaman el "código de barras". Un saludico.

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    1. Buenos días Paco. No sabía que al Moneo se le llamara así muchas gracias por la aportación.
      Un besazo

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Muchas gracias por tu comentario. Me encanta recibirlos y por supuesto en cuanto pueda te respondo.